EL PROCESO

PROCESOLas distintas fases en la fabricación del damasquinado de Toledo, requieren una gran habilidad y cuidado fundamentalmente en el acabado final o retoque sobre el oro para lograr los fines relieves y bruñidos.

 

El artesano damasquinador procede al rayado de la pieza que va a decorar con una cuchilla especial de acero templado creando una trama de líneas paralelas y perpendiculares trazadas con gran cuidado. Sobre esta superficie, compuesta de minúsculos valles y crestas, se procede a la incrustación del oro puro. El hilo de oro, de la fineza de un cabello, es guiado con la mano derecha del artesano como si realmente pintara o dibujara, al mismo tiempo que el hilo es incrustado entre las líneas del acero, con la herramienta que el artesano sujeta firmemente con la mano izquierda. El arte de incrustar el hilo de oro de 24 kts, sobre el acero debidamente preparado, va elaborándose lentamente con la mayor perfección posible, mientras que el artesano va incrustando pacientemente el precioso metal hasta completar un diseño dibujo de gran belleza artística.

 

Una vez finalizada la incrustación del oro, el artesano procede a fijarlo firmemente al acero, mediante una herramienta de cabeza plana que apoya sobre el acero y oro, al mismo tiempo que golpea rítmicamente un martillo especial de peso cuidadosamente controlado. Las líneas abiertas con la cuchilla sobre el acero al iniciar la operación del damasquinado, se cierran ahora uniformemente con el golpe del martillo sujetando al mismo tiempo el oro incrustado que forma un solo cuerpo con el acero, recobrando de nuevo la superficie completamente plana del principio.

 

Las piezas ya damasquinadas se someten a su oxidación química o pavonado, sumergiéndolas lentamente en un liquido especial a alta temperatura, que las transforma del color gris del acero en un color intensamente negro, destacando el color amarillo del oro incrustado. A parte de resaltar el color del oro de 24 kts. sobre el fondo negro aterciopelado del acero, se garantiza la conservación indefinida de su acabado final tan característico de este singular arte del damasquinado.

 

La última operación se realiza con una herramienta o bruñidor que el artesano aplica suavemente sobre el oro incrustado, para darle el brillo suficiente que lo haga contrastar de otras partes del acabado mate.